Pagar por hacer trekking es algo que no me gusta tanto porque sé que este país es tan grande que tiene un montón de lugares lindos para ir gratis, pero tampoco me rehuso a hacerlo si se trata de un lugar que quiero conocer y que no puede ser de otro modo. En todo este largo tiempo viajando pocas veces pagué para hacer un trekking o por un guía de montaña, así que tener que hacerlo solo unas pocas veces no me parece mal. Una de las caminatas recomendadas en el pueblo de Cafayate es aquella que te permite conocer las Cascadas del Río Colorado, las cuales se encuentran en un terreno privado, por lo que para verlas hay que invertir en un ticket de acceso .
Hay muchos debates sobre si corresponde o no tener que pagar un ticket de acceso a esta parte del pueblo, ya que hay quienes dicen que las bellezas naturales que atraen al turismo que benefician a todos no deberían privatizarse para beneficio de unos pocos. Sin embargo, hay pueblos originarios que reclaman que estas tierras les pertenecen y que pueden hacer con ellas lo que quieran. Como sea, mi pensamiento en ese momento fue que no quería irme del pueblo sin conocer este lugar así que pagué sin quejarme los $10 que te pedían para poder ingresar. Después de todo, ya casi era el final de mi estadía ahí y estaba dentro de mi presupuesto pagar por eso .
Con ese ticket de acceso tenías derecho al uso de unos baños químicos en la entrada, también había una toma de agua potable y una pequeña feria de artesanías y de venta de comida. Además, había una persona que te acompañaba durante todo el recorrido hasta las cascadas. No estoy segura de que esa persona fuera un guía de montaña exactamente, pero al menos conocía bien el lugar y fue amable. Como no quería ir sola, aproveché que un huésped en el hostel no tenía planes para ese día y organizamos para hacer juntos este paseo y compartir el precio del taxi hasta ahí que fue de unos $6 .
El recorrido se trataba de un paseo en el que se persigue al Río Colorado, cruzándolo unas cuantas veces hacia un lado y otro. No había ningún sendero marcado en ninguna parte o marcas que te permitan saber hacia donde ir, por lo que creo que sin esa persona que nos acompañó hubiese sido difícil llegar. El día estaba realmente caluroso y aprovechabamos las paradas en las pequeñas cascadas para refrescarnos la cabeza e hidratarnos un poco. Ya me había olvidado de lo pegajoso que es hacer trekking en climas calurosos: definitivamente prefiero el montañismo en la Patagonia .
Durante el recorrido que duró algo de una hora y media no vimos grandes cascadas, sino más bien pequeños saltos de agua. El lugar era hermoso, pero tampoco fue de los más increíbles que vi. Nuestro caminó finalizó en la cascada más altas de todas, un salto de unos 15 metros quizás. También era linda y el agua que salpicaba servía para refrescarnos. Nos quedamos un buen rato ahí teniendo nuestro almuerzo y charlando entre los tres, hasta que nos fuimos. Para hacer el camino un poco más entretenido, subimos al nivel de la cascada y volvimos por un camino distinto al de ida. Esto me gusta para no tener que ver siempre los mismos paisajes de ida y vuelta ❣️.
Más allá de todos los dilemas sobre si vale la pena pagar por acceder a estos paisajes naturales, al final del día no me pareció tan malo tener que hacerlo ya que una persona nos acompañó durante la tarde y seguramente le paguen por eso con el dinero recaudado de nuestras entradas. Disfruté bastante de este trekking a pesar del calor y todo, porque pudimos llegar a un lindo punto para tener nuestro almuerzo. Esta fue mi última tarde en Cafayate y me alegré por haberla disfrutado de la mejor manera: tengo muchos recuerdos hermosos de este lugar y este es uno más de ellos ❤️.







0 commentarios:
Publicar un comentario