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20 de septiembre de 2026

El timing perfecto: storytime de cuando se me cerró una puerta pero se me abrió otra mucho mejor.

 

 

En todo este tiempo viajando tuve la oportunidad de hacer muchas cosas geniales en el momento justo. Este camino de viaje lo fui abriendo y planeado un poco a medida que avanzaba, lento pero siempre con ganas de seguir moviéndome. Sin embargo, por más que planifiquemos mucho las cosas, a veces las situaciones inesperadas pueden cambiarnos los planes y ahí es cuando toca improvisar un poco. Por suerte, las veces que me tocó hacerlo todo se acomodó y salió bien para mí, permitiéndome llegar a lugares que ni siquiera había pensado y recolectando un montón de anécdotas increíbles .



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Para poder tener un viaje largo y sostenido en el tiempo a bajo costo, lo que estuve haciendo fue intercambiando trabajo por alojamiento en distintos hosteles de Argentina. A medida que fui teniendo más experiencia en esto, me fue siendo más sencillo encontrar el siguiente lugar para visitar. Hasta el momento, todos estos trabajos voluntarios que hice habían transcurrido sin problemas. Este arreglo es de palabra pero requiere compromiso de ambas partes, tanto del dueño del establecimiento como del voluntario que va a cubrir un turno de trabajo y espera a cambio al menos un lugar para dormir. En lineas generales, este acuerdo tiene esa responsabilidad implícita y es respetada dentro del mundo de los voluntariados. En cuanto a la duración de estos intercambios, los mismos suelen durar desde 2 semanas hasta algunos meses si es posible. La idea es no quedarse tanto tiempo en el mismo lugar, sino algunas semanas para recorrerlo y después buscar un nuevo destino para continuar la ruta nómade .


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En mi caso, trato de tener un poco organizado mi cronograma con varios voluntariados sucesivos, para asegurarme mi estadía durante el tiempo que quiero estar viajando. Durante el mes de agosto tuve la oportunidad de hacer dos voluntariados, uno en Catamarca y otro en Salta, y me encontraba con ganas de seguir subiendo al norte de Argentina. Diez días antes de terminar mi voluntariado en Salta había organizado para ir a otro en la provincia de Jujuy, y todo parecía perfecto como siempre: arreglamos para que el 11 de septiembre me presente en un hostel del pueblo de Humahuaca, uno de los más turísticos dentro de esa provincia. Esto implicaba moverme más de 400 km desde donde estaba y tomar dos buses diferentes, por lo que elegí hacerlo el día anterior para dormir una noche en medio y continuar la ruta al día siguiente. PERO justo una hora después de subirme al primer bus me llega un mensaje de la dueña del hostel al que me estaba dirigiendo, en donde me decía que no me iba a poder recibir y que el voluntariado quedaba suspendido .


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Recibir este mensaje me hizo dar una especie de ataque de pánico. Es la primera vez que me cancelaban un intercambio y justo cuando yo ya me había ido del intercambio anterior. Primero me enojé un poco, no lloré pero casi, y después me calmé porque supe que todo iba a solucionarse. Por supuesto que yo soy muy precavida y siempre tengo dinero guardado por si en algún momento me toca pagar mi estadía como un huésped normal. El problema era que yo ya estaba yendo a la ciudad de Salta sin ningún plan y tenía que definir qué hacer. Entonces se me ocurrió enviarle un mensaje al huésped holandés con quién había estado justamente en esa ciudad cinco días antes, para preguntarle si seguía por la zona y para mi suerte me respondió que aún estaba ahí .


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Que él aún siguiera por ciudad de Salta me trajo un alivio inmediato porque al menos tenía a alguien conocido para ir a pasar el rato mientras solucionaba mi incertidumbre sobre qué hacer en los próximos días. Cuando al fin llegué a la ciudad, nos reunimos y él me contuvo, trayendo calma a lo nerviosa que estaba. Me dijo que podíamos pasar la noche tal como yo había planeado y que mañana veríamos qué hacíamos. El fin de semana anterior habíamos pasado cuatro días juntos en donde nos habíamos divertido mucho, y vernos de nuevo fue como reunirse con un viejo amigo. Al día siguiente nos despertamos y mientras desayunabamos, le pregunté sus planes para las siguientes semanas y él me dijo que su idea era ir a conocer un poco de Bolivia. Ahí fue cuando se me encendió una idea .


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En ese momento, yo ya no tenía ningún plan definido: al cancelarme el voluntariado que pensaba hacer, me sobraban tres semanas hasta el siguiente intercambio que había organizado meses atrás. Me encontraba libre para hacer cualquier cosa, y fue ahí cuando le propuse viajar juntos en ese tiempo. Él tenia auto y un lugar libre, y yo tenía dinero ahorrado suficiente como para permitirme estar tres semanas como de vacaciones. Al principio me pareció una idea impulsiva y pensé que ya lo estaba acosando demasiado, pero me dijo que estaba de acuerdo. De todos modos, ambos dijimos que si por alguna razón, alguno de los dos no se sentía cómodo, que podía decirlo y continuaríamos nuestros caminos por separado sin rencores. Bajo ese trato, emprendimos nuestro paseo juntos el 11 de septiembre y lo terminamos el 2 de octubre de 2024 ❣️.


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Yo estaba nerviosa pero emocionada: después de casi un año viajando sola, era la primera vez que viajaría con alguien. Sin dudas tener auto y repartir los gastos de los alojamientos era un beneficio para ambos, además de que disfrutábamos mutuamente la compañía del otro. Arreglado todo eso después de desayunar, emprendimos nuestro camino hacia el norte de Argentina, con la idea de llegar hasta Bolivia en los siguientes días. También estaba emocionada por eso porque yo nunca había salido de mi país por más de 24 horas, por lo que la aventura sería total. Decidimos tomar la ruta 9 desde Salta hasta Jujuy para poder visitar las yungas, un espacio super verde y selvático de esta provincia. Tampoco conocía las yungas, así que nuestro primer día de paseo juntos ya había empezado con nuevos descubrimientos .


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A medida que avanzábamos kilómetros y kilómetros hacia el norte en el mapa, muchas veces me pregunté si irme a otro país con un desconocido era buena idea. Pero ahí nuevamente me permití aceptar que esa fue una decisión tomada con el corazón, así que iba a hacerle caso sin pensar tan racionalmente. Además, todo se había dado perfecto como para que suceda: que me hayan cancelado el voluntariado me había parecido terrible el día anterior, pero fue justamente lo que me permitió continuar el viaje de otra forma y con buena compañía. Al fin de cuentas, la puerta que se me cerró hizo que se abriera otra muchísimo mejor ❤️.



 


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fuente

 

 

En todo este tiempo viajando tuve la oportunidad de hacer muchas cosas geniales en el momento justo. Este camino de viaje lo fui abriendo y planeado un poco a medida que avanzaba, lento pero siempre con ganas de seguir moviéndome. Sin embargo, por más que planifiquemos mucho las cosas, a veces las situaciones inesperadas pueden cambiarnos los planes y ahí es cuando toca improvisar un poco. Por suerte, las veces que me tocó hacerlo todo se acomodó y salió bien para mí, permitiéndome llegar a lugares que ni siquiera había pensado y recolectando un montón de anécdotas increíbles .



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Para poder tener un viaje largo y sostenido en el tiempo a bajo costo, lo que estuve haciendo fue intercambiando trabajo por alojamiento en distintos hosteles de Argentina. A medida que fui teniendo más experiencia en esto, me fue siendo más sencillo encontrar el siguiente lugar para visitar. Hasta el momento, todos estos trabajos voluntarios que hice habían transcurrido sin problemas. Este arreglo es de palabra pero requiere compromiso de ambas partes, tanto del dueño del establecimiento como del voluntario que va a cubrir un turno de trabajo y espera a cambio al menos un lugar para dormir. En lineas generales, este acuerdo tiene esa responsabilidad implícita y es respetada dentro del mundo de los voluntariados. En cuanto a la duración de estos intercambios, los mismos suelen durar desde 2 semanas hasta algunos meses si es posible. La idea es no quedarse tanto tiempo en el mismo lugar, sino algunas semanas para recorrerlo y después buscar un nuevo destino para continuar la ruta nómade .


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En mi caso, trato de tener un poco organizado mi cronograma con varios voluntariados sucesivos, para asegurarme mi estadía durante el tiempo que quiero estar viajando. Durante el mes de agosto tuve la oportunidad de hacer dos voluntariados, uno en Catamarca y otro en Salta, y me encontraba con ganas de seguir subiendo al norte de Argentina. Diez días antes de terminar mi voluntariado en Salta había organizado para ir a otro en la provincia de Jujuy, y todo parecía perfecto como siempre: arreglamos para que el 11 de septiembre me presente en un hostel del pueblo de Humahuaca, uno de los más turísticos dentro de esa provincia. Esto implicaba moverme más de 400 km desde donde estaba y tomar dos buses diferentes, por lo que elegí hacerlo el día anterior para dormir una noche en medio y continuar la ruta al día siguiente. PERO justo una hora después de subirme al primer bus me llega un mensaje de la dueña del hostel al que me estaba dirigiendo, en donde me decía que no me iba a poder recibir y que el voluntariado quedaba suspendido .


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Recibir este mensaje me hizo dar una especie de ataque de pánico. Es la primera vez que me cancelaban un intercambio y justo cuando yo ya me había ido del intercambio anterior. Primero me enojé un poco, no lloré pero casi, y después me calmé porque supe que todo iba a solucionarse. Por supuesto que yo soy muy precavida y siempre tengo dinero guardado por si en algún momento me toca pagar mi estadía como un huésped normal. El problema era que yo ya estaba yendo a la ciudad de Salta sin ningún plan y tenía que definir qué hacer. Entonces se me ocurrió enviarle un mensaje al huésped holandés con quién había estado justamente en esa ciudad cinco días antes, para preguntarle si seguía por la zona y para mi suerte me respondió que aún estaba ahí .


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Yo estaba nerviosa pero emocionada: después de casi un año viajando sola, era la primera vez que viajaría con alguien. Sin dudas tener auto y repartir los gastos de los alojamientos era un beneficio para ambos, además de que disfrutábamos mutuamente la compañía del otro. Arreglado todo eso después de desayunar, emprendimos nuestro camino hacia el norte de Argentina, con la idea de llegar hasta Bolivia en los siguientes días. También estaba emocionada por eso porque yo nunca había salido de mi país por más de 24 horas, por lo que la aventura sería total. Decidimos tomar la ruta 9 desde Salta hasta Jujuy para poder visitar las yungas, un espacio super verde y selvático de esta provincia. Tampoco conocía las yungas, así que nuestro primer día de paseo juntos ya había empezado con nuevos descubrimientos .


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