Es cierto que las estaciones del año logran cambiar completamente los paisajes: en mi primera visita al área de Quila Quina era otoño y todo estaba teñido de colores rojizos y dorados, mientras que este verano nos regaló una increíble vegetación verde brillante. De cualquier forma, los lugares continúan siendo hermosos y son apreciados desde diferentes formas. En esta ocasión, estuve feliz de haber estado allí en un día de muchísimo calor, tanto que pudimos meternos al agua del lago Lácar: a pesar de que estaba helada, hicimos el esfuerzo para darnos un chapuzón
Durante mi anterior visita en 2019, había llegado a Quila Quina en una pequeña camioneta que nos llevó como parte de una excursión, pero esta vez decidimos ir hasta allí navegando y fue una gran decisión porque obtuvimos unas vistas increíbles desde adentro del lago. Tardamos un poco más de media hora en llegar hasta allí, lo que nos permitió tener todo el día libre para disfrutar de la playa .
Para quienes deseen pasar el día aquí, esta parte de la orilla del lago cuenta con restaurante, baños públicos, ferias de artesanías y la posibilidad de hacer kayak. El traslado en barco hasta allí nos costó 3500 ARS ida y vuelta (19 USD aprox), pero como dije, también se puede acceder en auto siguiendo la ruta 40. Lo 'malo' es que no hay señal de Internet, pero esto ocurre en la mayoría de estos lugares hermosos porque están bastante alejados .
Para llegar a la playa hay todo un camino de ripio que bordea el lago y podes bajar a la playa en varios puntos. Por partes la costa tiene arenilla y por otras piedras, entonces podes elegir que tipo de suelo te gusta. También hay bastantes árboles donde conseguir buena sombra para refugiarse del sol. Lo único con lo que hay que tener cuidado es con los patos porque son fácilmente atraídos por la comida de los visitantes .
A pesar de que ese día hacían más de 25°C, al agua parecía no importarle eso: seguía congelada como siempre. Y es que creo que el agua de deshielo no se va a entibiar tan fácil, pero tenía la esperanza . De cualquier forma nos metimos, no íbamos a dejar pasar la oportunidad de nadar en las cristalinas aguas de Quila Quina ❤️.
Pasamos un gran momento en la tarde escuchando música y comiendo empanadas, nuestro menú principal durante casi todo este viaje. Por suerte conseguimos un buen lugar entre los árboles y alejados de los patos, por lo que estuvimos tranquilos bastante tiempo. Me gustó este lugar, pienso que valió la pena ir allí, desde que tomamos el barco hasta que llegamos. Sin dudas volvería una tercera vez ❤️.
Es cierto que las estaciones del año logran cambiar completamente los paisajes: en mi primera visita al área de Quila Quina era otoño y todo estaba teñido de colores rojizos y dorados, mientras que este verano nos regaló una increíble vegetación verde brillante. De cualquier forma, los lugares continúan siendo hermosos y son apreciados desde diferentes formas. En esta ocasión, estuve feliz de haber estado allí en un día de muchísimo calor, tanto que pudimos meternos al agua del lago Lácar: a pesar de que estaba helada, hicimos el esfuerzo para darnos un chapuzón
Durante mi anterior visita en 2019, había llegado a Quila Quina en una pequeña camioneta que nos llevó como parte de una excursión, pero esta vez decidimos ir hasta allí navegando y fue una gran decisión porque obtuvimos unas vistas increíbles desde adentro del lago. Tardamos un poco más de media hora en llegar hasta allí, lo que nos permitió tener todo el día libre para disfrutar de la playa .
Para quienes deseen pasar el día aquí, esta parte de la orilla del lago cuenta con restaurante, baños públicos, ferias de artesanías y la posibilidad de hacer kayak. El traslado en barco hasta allí nos costó 3500 ARS ida y vuelta (19 USD aprox), pero como dije, también se puede acceder en auto siguiendo la ruta 40. Lo 'malo' es que no hay señal de Internet, pero esto ocurre en la mayoría de estos lugares hermosos porque están bastante alejados .
Para llegar a la playa hay todo un camino de ripio que bordea el lago y podes bajar a la playa en varios puntos. Por partes la costa tiene arenilla y por otras piedras, entonces podes elegir que tipo de suelo te gusta. También hay bastantes árboles donde conseguir buena sombra para refugiarse del sol. Lo único con lo que hay que tener cuidado es con los patos porque son fácilmente atraídos por la comida de los visitantes .
A pesar de que ese día hacían más de 25°C, al agua parecía no importarle eso: seguía congelada como siempre. Y es que creo que el agua de deshielo no se va a entibiar tan fácil, pero tenía la esperanza . De cualquier forma nos metimos, no íbamos a dejar pasar la oportunidad de nadar en las cristalinas aguas de Quila Quina ❤️.
Pasamos un gran momento en la tarde escuchando música y comiendo empanadas, nuestro menú principal durante casi todo este viaje. Por suerte conseguimos un buen lugar entre los árboles y alejados de los patos, por lo que estuvimos tranquilos bastante tiempo. Me gustó este lugar, pienso que valió la pena ir allí, desde que tomamos el barco hasta que llegamos. Sin dudas volvería una tercera vez ❤️.




