Con el tiempo me dí cuenta que hay distintos tipos de viajeros en base a lo que a cada uno les gusta ver: hay quienes disfrutan visitar ciudades y ver los distintos tipos de arquitectura de cada lugar, otros le dan más importancia a la gastronomía o a la historia y después estan los que son como yo que disfrutan de puros espacios verdes y paisajes naturales. A mí denme hermosos espacios verdes y rocosos y seré feliz para siempre, como lo fui cuando conocí Tanti, un pequeño pueblito cordobés con un encantador balneario .
Llegamos a este pequeño pueblo con todo nuestro grupo de viajeros. Habíamos salido bastante temprano en la mañana y después de una hora llegamos allí, muy cerca del mediodía y con bastante hambre, por supuesto. Tuvimos la oportunidad de visitar los alrededores antes de llegar al balneario en sí, lo que nos vino muy bien como para estirar las piernas y tomar un poco de aire fresco .
Los guías nos recomendaron que era mejor tomar el almuerzo primero y luego salir a recorrer el lugar, así recargabamos energía antes de emprender la caminata. En este balneario hay un pequeño restaurante atendido por su dueña y con una carta con comida casera a precios accesibles. Hay opción para comer adentro o afuera mirando un poco del agua del río. Mi amiga y yo elegimos la segunda opción, pero lejos de comer algo liviano, ordenamos un gran plato de ravioles de ricota y nuez que estaban ¡excelentes! Quedamos super satisfechas, tanto que hasta nos dió un poco de sueño pero había que seguir el paseo .
Lo primero que se puede ver al ingresar al balneario es un canal artificial construído para el río que desemboca en una alta cascada de cemento. Si deseas cruzar hacia el otro lado tenes dos opciones: cruzar por un puente de madera y metal o (la opción más divertida) cruzar por unos bloques de concreto al ras al agua y al borde del precipicio .
La primera vez que crucé por este puente no fuí tan valiente como para hacerlo con zapatillas así que me las saqué para que no se mojen. Daba un poco de vértigo porque el agua caía muy cerca del camino de bloques y detrás había un paisaje bastante grande y alto, pero fue una experiencia mejor que cruzar por el otro puente .
Empezamos a caminar bordeando el río para intentar llegar a la famosa cascada de Tanti. Este recorrido no dura más de 15 minutos y es de dificultad baja, por lo que habían muchos niños y gente mayor caminando por allí. El único problema que encontramos es que habían unas nubes amenazantes que le hicieron caso al pronóstico que ese día anunciaba lluvia. Debíamos apurarnos .
Afortunadamente, la lluvia nos dejó llegar hasta la cascada, pero no fue por mucho porque media hora después ya estaba lloviendo. Apenas comenzaba el verano, pero igual el día había estado bastante caluroso y la cascada estaba algo concurrida. No me quejo de esto porque hay mucha gente que quiere conocer este lugar y nosotros éramos parte de ellos. La cascada no era muy alta ni con mucho volumen, tal vez unos 5 metros de alto pero que eran suficientes para darle un buen toque a todo este lugar ❤️.
Estuvimos todo lo que pudimos mientras la lluvia era ligera, pero luego cada vez era más y más intensa. Tuvimos que emprender el camino de regreso con mucho cuidado porque las rocas eran resbalosas y con bastante verdín. Por suerte nadie se accidentó así que la travesía fue exitosa. Cuando estuvimos de nuevo en la entrada del balneario, salió el sol pero la lluvia continuaba. Por aquí decimos que cuando eso pasa es porque "se está casando una bruja". ¿Por tu zona dicen lo mismo?
El pueblo de Tanti parece ser un lugar bastante tranquilo para aquellos que usen su tiempo de viaje para descansar. El pueblo tiene algunos lugares para hospedar turistas y algunos negocios para comprar insumos básicos. Si deseas algo de verde y paisaje, solo basta con acercarte al balneario. Me encantan este tipo de lugares, creo que la naturaleza nunca va a dejar de sorprenderme y espero que así sea ❤️.









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