A pesar de los más de 20 mil kilómetros cuadrados que tiene el territorio de Tierra del Fuego en el sur de Argentina, este lugar solo se compone de cuatro asentamientos. Los fueguinos, como se denomina a los habitantes de esta isla, están principalmente distribuidos en las grandes ciudades de Ushuaia y Rio Grande, y un poco menos de gente se desparrama en Puerto Almanza. El cuarto lugar para visitar en esta zona es Tolhuin, una ciudad que en el último tiempo ha ido creciendo, pero aún no tiene tanto reconocimiento turístico como las tres primeras. Como parte de mi estancia en esta provincia, solo me faltaba ir a pasear un poco a este lugar, y encontré la ocasión perfecta un día que alquilamos un auto sin un plan bien definido pero que terminó resultado increíble ❤️.
Desde que descubrimos que alquilando un auto entre cuatro o cinco personas los costos eran muy bajos, mi amiga Naty y yo alquilamos uno casi todos los fines de semana. No pagábamos más de $60 por día por usarlo, y podríamos ir a donde quisiéramos. Lo divertido de esto era que como estábamos hospedadas en Ushuaia, la ciudad más turística de todas, siempre teníamos acompañantes para este plan. Nunca había ningún plan tan preciso, solo ir a dar unas vueltas con el auto hasta donde nuestra conductora designada quisiera llevarnos.
En una de las últimas semanas de febrero habíamos conocido a Fabri y a Leo, unos huéspedes del hostel con los que compartimos algunos trekkings anteriormente. Cuando llegó el sábado y les contamos nuestro plan de auto alquilado, no tuvieron ningún problema en venir con nosotras. Para entonces ya habíamos recorrido bastante de Ushuaia, así que durante un brainstorming entre los cuatro, decidimos que sería buena idea manejar 100 km en las afueras hasta llegar a Tolhuin, la ciudad vecina.
Cuando finalmente llegamos después de más de una hora y media, fue un gran ¿y ahora qué? Lo improvisado de este plan sobre la marcha y la no-señal en la ruta no nos había dejado planear nada, pero este equipo enseguida encontró algo para hacer. En primer lugar, pasamos por un supermercado a buscar provisiones para el almuerzo, y luego, investigamos alguna cosa interesante para pasar el día.
Creo que ninguno de nosotros cuatro había pensado este día como para hacer trekking, pero finalmente terminó siendo así. Tolhuin es lindo, pero no había tantas cosas para hacer así que ir a visitar una montaña terminó siendo una buena opción. A diferencia de Ushuaia, en esta ciudad no hay tantas montañas, pero igual encontramos una para ver. Se trataba del Cerro Jeujepen, el cual ofrecía un hermoso mirador con una gran vista al Lago Fagnano y al desastre ambiental causado por todas las castoreras.
Hubiésemos podido ir en auto hasta el mirador, pero mi amiga Naty no se animó a manejar por una calle tan empinada, por lo que dejamos el auto 2 km atrás y decidimos subir caminando. Esto nos llevo solo media hora y todavía era muy temprano como para terminar nuestro día ahí. La vista estaba hermosa, pero teníamos ganas de un poco más. A nuestras espaldas en el mirador había un cartel de "No pasar por peligro de derrumbe", pero ¿adivinen qué? Igualmente pasamos.
Es cierto que después de este cartel había un sendero un poco marcado sobre un terreno un poco inestable, pero solo unos metros después nos encontramos con un bosque hermoso. En él, habían las típicas señalizaciones para seguir un sendero casi inconfundible. El asunto era que estaba muy empinado y enseguida nos sacó el aire. Pero como todo camino de este tipo, algunos metros después saliendo del bosque, pudimos tener unas vistas aún más increíbles del Lago Fagnano.
Haber pasado el cartel se nos salió un poco de las manos porque ninguno de los cuatro sabíamos a donde estábamos yendo, pero para nuestra suerte, todavía teníamos señal en los celulares. Casi confirmando nuestras sospechas, este camino nos estaba llevando hacia la cumbre del Cerro Jeujepén, pero todavía nos faltaban unos 40 minutos de caminata. Tuvimos que hacer un parate sobre si seguir o no porque ya eran más de las 3 de la tarde, pero por supuesto a todos nos invadió las ganas de saber qué había más allá.
Veníamos siguiendo el camino a la perfección, hasta que estando muy cerca de la cumbre, todo el paisaje se tapó con una gran nube. Literalmente, la visión estaba toda tapada por una gran esponja blanca de humedad. Todos nos emocionamos por esto: nunca pensamos que en este día hecho sobre la marcha íbamos a terminar caminando adentro de una nube. A medida que nos íbamos adentrando en ella, la visión se ponía complicada, pero lo bien pisado que estaba el sendero nos permitió seguir hacia la cima.
Caminamos lentamente casi a ciegas por unos minutos, hasta que en la lejanía divisamos algo con forma cúbica que, según lo que habíamos leído en internet, era lo que marcaba el punto exacto de la cumbre. Al acercarnos, descubrimos que se trataba de un pequeño conteiner con un asiento adentro. Al lado, habían unos cuantos fierros de lo que alguna vez habrá sido una cruz. Seguramente este pequeño espacio sirve de refugio para condiciones climáticas adversas, pero al menos para nosotros, la nube que nos acompañaba era inofensiva.
Esta cumbre improvisada en mi primera visita a Tolhuin se convirtió en el lugar perfecto para dejar mi sticker de Worldmappin. A diferencia de otros lugares turísticos, en este conteiner no habían otras pegatinas, así que la mía destacó bastante. Después de varios días paseando con Naty en la ciudad, ella ya sabía que yo esperaba encontrar un lugar en donde dejar mi huella, y este fue perfecto para eso. ¿Qué les parece?
La subida al Cerro Jeujepén fue algo exigente, pero les sorprenderá saber que este cerro solo tiene 700 msnm. Toda la isla de Tierra del Fuego es muy baja y sus montañas no tienen mucha elevación sobre el mar, pero igualmente te desafían con sus subidas. Después de todo ese esfuerzo físico que terminó durando casi dos horas, fue momento de un merecido almuerzo con las provisiones que compramos abajo, en las cuales por supuesto no faltó un vino.
Como en casi todo trekking, la bajada fue algo más fácil que la subida y cuando ya nos encontrábamos en nuestro camino de regreso a casa, hicimos una última parada. Desde ahí pudimos admirar todo el Cerro Jeujepén entero, al cuál no habíamos prestado mucha atención a la ida porque no teníamos idea de que lo subiríamos. También pudimos ver que la nube en la que caminamos seguía ahí, estancada en la cumbre. Increíble que hacía un momento atrás habíamos estado ahí arriba ❤️.
Después del paseo a Tolhuin y al resto de las localidades de Tierra del Fuego, puedo decir que mi estancia en esta provincia quedó completa. Me alegré por haberme quedado tanto tiempo en Ushuaia, porque tuve la oportunidad de visitar casi todo lo que había en sus alrededores. El trekking improvisado hasta la cumbre del Cerro Jeujepén fue un gran plus, y la experiencia de estar dentro de una nube fue algo único para mí. Muchas cosas hicimos ese día, y todo gastando solo $15 en nuestro vehículo particular .

















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